Los alumnos de estos grupos han leído cinco apólogos extraídos de El conde Lucanor (tres de ellos en el aula, uno en casa y otro como parte del examen), por consiguiente, conocen la estructura y la finalidad de la que se componen. A cada uno de ellos les entregué un supuesto que comenzaba con “¿Qué pasaría si...?”. Ellos tuvieron que reflexionar sobre la enseñanza que querían aportar, inventar el apólogo (siguiendo la estructura impuesta por Don Juan Manuel) e incluir un pareado final que sirviera como cierre del exemplo. Con todos ellos se creó un volumen, que se tituló “El consultorio de Patronio”, que los alumnos pudieron llevar a su casa para leer otros exemplos o para enseñárselo a sus familias.


















